Aquí nos encontramos con el ejemplo más claro de la disimulada dictadura fascista que se vive en el Reino Unido: se exige el pago de un impuesto revolucionario dependiendo de los televisores que tienes en casa y, si no lo haces te ves abocado a un acoso más propio de los tiempos de la GESTAPO donde recibes todo tipo de amenazas y visitas hasta que abonas la susodicha cantidad.Este impuesto revolucionario fue creado por el gobierno británico con la idea que la BBC no emitiera publicidad, pero eran los tiempos que la BBC era la única cadena y además sus programas brillaban por su calidad.
En estos momentos hay varios canales más de ámbito privado, además de la televisión digital y lo que se pueda ver por Internet pero estos cabezones británicos incapaces de renovarse no cambian la ley y hay que seguir pagando aunque nunca veas la BBC (los demás canales no se benefician de este impuesto). Aún se escudan en el tema de la “no publicidad” aunque la BBC se haya llenado de realities shows y programas de una calidad pésima pagados por todos los contribuyentes.
¿En qué consiste el acoso fascista? Pues bien, una vez te mudas a una casa comienzas a recibir cartas, cada vez de manera más amenazante diciendo que saben que vives ahí y que no tienen ningún registro indicando que se haya pagado la TV License y que, o la abonas o si te visitan los “agentes” y encuentran un televisor te podrían una multa de un mínimo de 1.000 libras y te llevarán a juicio. En cualquier otro lugar civilizado esto se llamaría acoso y es, en sí, un delito pero para el estado fascista del Reino Unido las leyes europeas se las pasan por el forro ya que ellos “no son Europa”.
El siguiente paso es la visita de los famosos “agentes” (esto suena más a la CIA que a otra cosa), no son policías y, en realidad no tienen derecho a entrar a tu casa si no tienen una orden judicial pero, Reino Unido es la tierra del terror, todos viven asustados por la continua vigilancia a que son sometidos y dejan pasar a estos agentes que van, habitación por habitación, buscando televisores y si se encuentran con un ordenador, lo registran para ver si puede recibir señales de televisión. Es decir: se trata de un registro policial a toda regla como si estuvieran buscando armas de destrucción masiva.
Y llegamos al momento de contar una leyenda urbana que corre por el Reino Unido: En las cartas de amenaza (del tipo: “sabemos que vives ahí” o “nuestros agentes están por tu zona”) indican que los registros pueden ser en cualquier momento incluyendo noches y días festivos (parece que eso de eres inocente hasta que se demuestre lo contrario en ese país no vale). Y, lo más importante, tienen unas furgonetas con equipo especial para detectar si estás en casa viendo la televisión (o sea, a la mierda el derecho a la privacidad). Pues bien, en 8 años allí, yo no he visto ninguna ni conozco a nadie que haya visto una de esas furgonetas espías ya que, no existen. Es el terror psicológico al que son tan aficionados los legisladores británicos.
Y no les vale ninguna excusa: si usas la tele sólo para ver vídeos o los canales que no se benefician del impuesto revolucionario, no, tienes que pagar. Así que la excusa de que el dinero es para que la BBC no emita publicidad es sólo eso, una excusa para extorsionarte.
Lo bueno es que ya hay gente revelándose contra ello pero, por desgracia, Reino Unido es el país de los retrógrados y hay muchos más que ven en esta actitud fascista e intransigente algo que TIENE que mantenerse ya que “para eso somos el Imperio Británico, nuestras leyes no se cambian por elementos externos ni aunque estemos en el siglo XXI”.

2 comentarios:
Tienes toda la razón del mundo. Me gustaría comprarme una tele para ver SÓLO películas que consigo de internet, pero me da miedo porque sé que voy a tener que pagar el impuesto revolucionario, aún cuando no voy a ver la BBC.
Sigue así, me encanta tu blog.
Aquí en Dinamarca el simple hecho de tener un ordenador quieren legislarlo para que también se pague la licencia de la televisión :-(
Saludos,
Lille Skvat
http://lilleskvat.blogspot.com/
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