lunes 15 de diciembre de 2008

OTRO MITO, LA CALIDAD DE LOS ACTORES BRITÁNICOS


(Este es Jeff Stewart, el cretino que montó un suicidio para que no lo echaran)

Siempre se ha comentado lo buenos que son los actores británicos, pues, ese es otro mito, sí, hay unos cuantos actores británicos que son buenísimos, de eso no hay duda, pero son los menos, aunque trabajan mucho y entonces parece que todos son así. En realidad, la calidad de los actores británicos deja mucho que desear y no me refiero a los chicos jóvenes, me refiero a todo tipo de edades. Para apreciarlo sólo ver un poco de las series británicas, que son muy famosas allí pero que no se exportan, precisamente por eso, por la mala calidad de sus actores.

A los actores británicos hay que dividirlos en 3 grupos: Primero están los que todos conocemos: Ian McKellen, Emma Thompson, Helen Mirren, etc. Un puñado de actores de una calidad inmejorable y que son los que hacen que pensemos que todos son así.

Hay un segundo grupo de actores, también muy buenos pero, no tienen atractivo frente a la cámara (no me refiero a belleza, sino que no enamoran a la cámara a pesar de su calidad) son actores como Mark Rylance o Simon Russell Beale que son tan buenos como los anteriores pero se dedican sólo al teatro y en pocas ocasiones hacen cine, y cuando lo hacen son en pequeñas apariciones.

Y luego están todos los demás, los actores de series como The Bill, Eastenders, Coronation Street y tantas y tantas series que llevan toda la vida y que son pésimos pero, eso sí, llevan haciendo ese personaje que, en realidad es una extensión de ellos mismo, durante años y años. Viendo las series se ven lo malos que son, el peor actor español, al lado de estos, es una maravilla, yo no lo creía, hasta que lo vi por mis propios ojos. Se ha dado el caso, como el del actor de la serie The Bill, Jeff Stewart, que cuando han decidido que no siguiera ya que, encima de malo se daba ínfulas de gran estrella, intentó aparentar que cometía suicidio porque no veía futuro en su carrera más allá de lo que había estado haciendo durante tanto tiempo y quería que los productores sintiesen lástima por él. En Navidad, estos actores de ínfima calidad se dedican a las “Pantos” que son recreaciones con mucha libertad de cuentos como Aladino, Cenicienta, Jack y las Habichuelas Mágicas etc, de una calidad que da vergüenza ajena, donde les pagan muy bien, pero así pueden decir que han hecho teatro pero es algo que está más cerca de un desfile del orgullo gay que de una obra teatral.



El problema es, como casi todo en ese país, la educación: la inmensa mayoría de estos actores sólo han ido a la escuela de arte dramático, no tienen más educación, al contrario que en otros países, no tienen ninguna otra preparación, y así les va. Ian McKellen y Emma Thompson, por ejemplo vienen de la universidad, en el caso de McKellen, él nunca atendió una escuela de arte dramático y le va mucho mejor que ha esos actores británicos de ego inmenso que no saben más allá de lo que aprendieron en su “Drama School” pero nada de la vida y que están más cerca del analfabetismo que de otra cosa. ¿Es una casualidad que los mejores actores, además de su preparación dramático, también tienen una educación? No creo.

Hay un cuarto grupo, que no son actores, pero ellos se creen así, se les llaman “Walk-on”, y aquí serían simple extras. Es todo una mafia, hay muchas agencias de extras pero siempre son los mismos los que trabajan en todas las series y películas rodadas allí, para colmo se creen los mejores actores cuando, en realidad son muebles sin aspiraciones por que cuando tienen la oportunidad de hacer algo más, de demostrar su presunta valía, ya en teatro o en cortos, deciden no hacerlo porque “ser extra está muy bien pagado”. Ellos se hacen llamar actores, pero no lo son. En Gran Bretaña hay ahora una modalidad de rodar las series y es tener a los actores principales frente a la cámara y tener gente continuamente cruzándose por medio para así darle más “acción” a la escena pero ha habido quejas de que lo que en realidad, con ese “meneo” y la moda televisiva de no usar trípodes, lo que hacen es marear al espectador. Ese tráfico son los “walk-ons” y para eso no se necesita ninguna preparación, aunque he conocido algunos que se creían mejores que los actores principales.



En fin, esa es la respuesta a la pregunta que muchas veces se me ha hecho, por qué en mis cortos allí, trabajaba casi siempre con actores extranjeros y es que están mucho más preparados, son mucho más educados y no se creen superiores a cualquier novato que trabaje en esos proyectos por el simple hecho de que ellos se pasan horas leyendo libros en plató mientras esperan su turno para su “paseillo” por delante de la cámara.

3 comentarios:

Álvaro dijo...

¡Hola! Me ha gustado mucho este blog, he llegado a él a través de LaBlogoteca, en la web del diario 20minutos.

Yo me acabo de mudar a Inglaterra y voy a pasar varios años por allí; aunque no llevo mucho tiempo he reconocido muchos de los defectos que mencionas, como lo del mito de la puntualidad británica, "Sorry" o lo guarros que son al comer. Además lo describes con mucha gracia.

También he estado leyendo tu otro blog, está muy bien.

Seguiré tus andanzas. ¡Enhorabuena!

Anónimo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
marc dijo...

El blog está muy bien! Queremos más! ;) Yo te he enlazado al final de mi post sobre cosas raras en Londres.... Un abrazo!