
Vayamos al grano: La puntualidad británica NO EXISTE, es un mito, siempre que quedes con alguien de allí, esa persona llegará, como mínimo, veinte minutos tarde y eso aunque vivan a cinco minutos del lugar donde quedasteis.
Y no importa lo importante que sea el motivo de la reunión, de hecho, los ingleses siempre llegan tarde al trabajo y no se preocupan por mejorar su puntualidad. Siempre tienen dos excusas: echarle la culpa al tráfico o al horario de trenes y metro (aunque vayan a pie) y, por supuesto, usar la palabra mágica a la que hice referencia en un blog anterior: “Sorry”. Con esas dos armas nadie puede replicarles sobre su tardanza porque lo considerarían de mala educación (pero llegar siempre tarde no lo es).
Y ustedes me dirán, si cogiendo siempre el mismo tren, autobús o metro se llega tarde, lo más lógico sería coger el anterior. Y tenéis razón pero, lógica e ingleses son palabras antónimas, nunca encontrarás a un inglés que se rija por la lógica sino por la cabezonería del que siempre tiene la razón y ellos seguirán cogiendo el mismo medio de transporte y llegarán siempre tarde, total, en el trabajo nadie les va a decir nada.
Pero, eso sí, cuando los ingleses terminan su jornada laboral, lo de llegar tarde a casa es harina de otro costal: eso no existe y las estampidas por estaciones de metro y ferrocarril se suceden sin preocuparles si, por el camino contrario se aproxima una vieja, una mujer embarazada o unos niños: las hordas furiosas de ingleses galopando a moco tendido hasta su tren no se detendrán ante nada en el mundo.
Esto es durante los días de semana, pero ¿y durante el fin de semana? Pues bien, la respuesta es fácil: seguirán llegando tarde tanto si van al cine o al teatro o a una cena o a un concierto, siempre cogerán el metro con la hora pegada al culo. Para ellos, que las funciones de teatro o los conciertos tengan una hora de comienzo simplemente les trae sin cuidado, deben creer que, como en tiempos victorianos, el llegar tarde indica una elevada posición social y que los músicos o los actores esperarán hasta que ellos lleguen si no, se agarrarán un cabreo de no te menees y exigirán hablar con el manager de turno si se les niega el derecho a entrar cuando la función ha empezado por respeto de los intérpretes y de los que se han preocupado por llegar pronto.
Yo, con mis amigos ingleses, que aunque parezca mentira, algunos tengo, he intentado de todo, desde citarles antes de la hora que tenía pensada quedar hasta hacerles la misma jugada y tenerlos esperando un buen rato, el resultado: les da igual, el llegar tarde lo tienen en los genes y, como con el resto de las costumbres británicas, ellos no las van a cambiar, es el resto del mundo los que tienen que hacerlo.
Y no importa lo importante que sea el motivo de la reunión, de hecho, los ingleses siempre llegan tarde al trabajo y no se preocupan por mejorar su puntualidad. Siempre tienen dos excusas: echarle la culpa al tráfico o al horario de trenes y metro (aunque vayan a pie) y, por supuesto, usar la palabra mágica a la que hice referencia en un blog anterior: “Sorry”. Con esas dos armas nadie puede replicarles sobre su tardanza porque lo considerarían de mala educación (pero llegar siempre tarde no lo es).
Y ustedes me dirán, si cogiendo siempre el mismo tren, autobús o metro se llega tarde, lo más lógico sería coger el anterior. Y tenéis razón pero, lógica e ingleses son palabras antónimas, nunca encontrarás a un inglés que se rija por la lógica sino por la cabezonería del que siempre tiene la razón y ellos seguirán cogiendo el mismo medio de transporte y llegarán siempre tarde, total, en el trabajo nadie les va a decir nada.
Pero, eso sí, cuando los ingleses terminan su jornada laboral, lo de llegar tarde a casa es harina de otro costal: eso no existe y las estampidas por estaciones de metro y ferrocarril se suceden sin preocuparles si, por el camino contrario se aproxima una vieja, una mujer embarazada o unos niños: las hordas furiosas de ingleses galopando a moco tendido hasta su tren no se detendrán ante nada en el mundo.
Esto es durante los días de semana, pero ¿y durante el fin de semana? Pues bien, la respuesta es fácil: seguirán llegando tarde tanto si van al cine o al teatro o a una cena o a un concierto, siempre cogerán el metro con la hora pegada al culo. Para ellos, que las funciones de teatro o los conciertos tengan una hora de comienzo simplemente les trae sin cuidado, deben creer que, como en tiempos victorianos, el llegar tarde indica una elevada posición social y que los músicos o los actores esperarán hasta que ellos lleguen si no, se agarrarán un cabreo de no te menees y exigirán hablar con el manager de turno si se les niega el derecho a entrar cuando la función ha empezado por respeto de los intérpretes y de los que se han preocupado por llegar pronto.
Yo, con mis amigos ingleses, que aunque parezca mentira, algunos tengo, he intentado de todo, desde citarles antes de la hora que tenía pensada quedar hasta hacerles la misma jugada y tenerlos esperando un buen rato, el resultado: les da igual, el llegar tarde lo tienen en los genes y, como con el resto de las costumbres británicas, ellos no las van a cambiar, es el resto del mundo los que tienen que hacerlo.

2 comentarios:
Seguro que si tú llegas tarde es pq eres española va escrito en los genes. Además no te sirve “sorry” que te valga, encima te recuerdan el famoso “vuelva mañana”.
pues, soy un inglés en BCN y me ha hecho gracia por lo que has escrito. La verdad es que los estereotipos se han cambiado bastante. La fama más bien de la generación de mis padres. Bueno, en cambio en cada pais hay coss que nos molestan y que hacen diferentes. Si quieres gente puntual, prueba los de paises donde se habla aleman.
saludos, Gary gstcroix@hotmail.com
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